Consejos para ganar un certamen literario

por @Excentrya

Un mes y pico después de cerrado el certamen, todavía sigo recibiendo correos —muy amables, eso sí— de participantes que no están de acuerdo o que me piden explicaciones o ayuda, por no haber sido ganadores o no figurar entre los elegidos para la antología. No hay nada de malo en pedir ayuda, al contrario, es algo admirable.

El problema son los que exigen una respuesta o una explicación a los miembros del jurado o a la organización por su decisión. Vamos a ver, ¿os imagináis a un asesino en serie exigiendo respuestas a un tribunal por su sentencia a muerte? Está usted condenado a muerte, porque ha asesinado a siete personas, dos perros, cuatro gatos y cinco pollitos… En fin.

Hoy quiero dar algunos consejos para aquellos que, a partir de ahora, se quieran enfrentar a un concurso literario. Pero quiero advertir ya, antes de que vengan a exigirme explicaciones, varias cosas:

  1. No pienso molestarme en responder a nadie más sobre la decisión del certamen.
  2. No te garantizo que vayas a ganar siguiendo mis consejos.
  3. Si no te piensas tomar bien la decisión del jurado, por favor, no participes.

Cómo no ganar un certamen literario

Vamos primero con lo obvio.

Lo más sencillo cuando te presentas a un concurso literario es que no ganes. Existen muchos factores, algunos tan subjetivos como los gustos del jurado. Pero existen otros que son de escuadra y cartabón: temática, extensión, ortografía, gramática y corrección general.

Si quieres que tu relato acabe en la papelera sigue estos puntos:

  • No revises: ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Somos escritores! ¿Revisar? ¡Nein! Eso es para fracasados, nosotros lo hacemos bien a la primera. Es más, ni autocorrectores, ¡a tomar por culo! ¿Errores de tecleo? ¡Ja! Nunca revises, ni siquiera te pares a leer tu relato. Ya sabes que es bueno… Puede que demasiado bueno, tanto que a veces te asustas, ¿a que sí?
  • ¿Gramática? ¿Cojones eso es qué? Yo soy un rebelde y creo mis propias reglas. Todos sabemos que los que siguen las reglas son unos losers de secano y que nunca serán nada en la vida. ¿Quién se lleva a la tía buena? Siempre los rebeldes, claro.
  • No vas a limitar mi creatividad. Los límites de extensión son totalmente orientativos, no dejes que esos fascinerosos coharten tu libertad creativa. Si tienes que pasarte 1000 palabras sobre el límite, hazlo, seguro que lo entenderán… ¡Qué coño! Esos gilipollas del jurado están deseando leerte, así que no te cortes, sáltate las reglas: ni extensión ni pollas, a lo loco, para eso eres la gran promesa de la literatura mundial.
  • ¿Géneros? Tú crees en la igualdad de géneros, así que no te importan esas cosas. Para ti todos son iguales y por eso, aunque en las bases pidan relatos de terror, tú vas a mandar tu relato de fantasía épica, porque hay que terminar con la discriminación en el mundo.
  • Ignora los temas. Normalmente las temáticas —como las extensiones— son solo orientativas, lo mejor que puedes hacer es pasar de ellas. Sé diferente, eso es lo que quieren los miembros del jurado.

A pesar de la obviedad, por lo que sé, el personal sigue sin enterarse de todo esto. Así que, si quieres que tu relato ni llegue a participar en el certamen, ya lo sabes, sigue estos cinco puntos al pie de la letra. Eso sí, cuando te digan que ni entras, enfádate mogollón y exige una explicación. Si es necesario, reta a un duelo a los miembros del jurado.

¡Ojo! No seguirlos tampoco significa ganar, solo significa que participarás.

Si te acabas de reconocer en alguno de los puntos anteriores, sigue leyendo. Si eres de los que entiende las bases y las cumple, sigue leyendo también, porque —sobre todo— espero ayudarte a ti.

Consejos para ganar un concurso literario

¿Cómo ganas un certamen literario? Bueno eso depende de muchos factores, y casi siempre es complicado; sin embargo, yo te doy cinco consejos que te pueden ayudar.

1. Somos humanos

A lo mejor te suena raro que empiece con esto, pero creo que conviene dejarlo claro. Stephen King dice que: «escribir es de humanos y editar es de dioses». En este caso conviene que cambies «editar» por «ser jurado en un certamen». Ambos juegan un papel divino, aunque en el caso de los jurados, es más el papel de una entidad demoníaca.

¿Cómo se escoge un relato genial? ¿Y si todos son geniales? Es algo que no se puede contestar fácilmente, a veces ni el mismo jurado te lo puede decir —al menos de forma objetiva—. Ganar un concurso literario es tan subjetivo como la escritura en sí, porque la escritura es subjetiva; ganar o perder depende de gustos, momentos, presión de grupo y de lo que ha cenado el jurado en ese momento.

¿Qué puede hacer el escritor? Escribe lo mejor que puedas, revisa, envía un relato completo, que se ajuste a las bases, sin faltas de ortografía ni de gramática, reza para ganar y ponte a escribir el siguiente.

Ya sé que esto es una mierda de consejo… Pero tranquilo, que esto mejora.

2. El personaje principal tiene que ser genial

Un personaje genial nos lleva a momentos memorables.

¿Y qué hace que un personaje sea genial? Los contrastes: luz y oscuridad, bien y mal. Un tipo corriente enfrentándose a la maldad humana, un tipo duro que lucha contra el mal, o un tipo malvado que se ve arrastrado hacia el bien.

La vida y la muerte. Alguien que lucha desesperado por sobrevivir; una mujer que lucha por vencer al cáncer, contra alguien que la quiere matar o contra la banalidad de la vida moderna.

Hombres contra mujeres. Perros contra gatos. Tigres contra leones. Coca-cola contra Pepsi.

El contraste hace que tus personajes tengan garra y enganchen. Busca los contrastes si quieres ganar un concurso.

3. Finales inesperados

A todos los jurados nos gustan los finales inesperados. Pero no te columpies, el final tiene que ser inevitable… no trates de sacar conejos de la chistera, porque eso no mola nada, colega.

Un buen final, incluso uno inesperado, puedo predecirse desde el inicio; el trabajo del escritor consiste en distraer a los lectores, para que cuando llegue se te quede cara de alelao. Para conseguir eso tenemos muchas herramientas como el red herring, una pista falsa, o el McGuffin, otro tipo de pista falsa.

Un mal final será el que nos sorprenderá con algo completamente impredecible. La sensación que nos quedará será que el escritor pretende engañarnos y eso siempre es malo. Evita los deus ex machina, los salvadores celestiales, la aparición de personajes misteriosos y los cambios infundados.

Sorpréndeme, pero juega limpio, siembra las pistas a lo largo del relato. No te inventes la solución mágica a un problema. No seas vago.

4. Repite y dale la vuelta

En las últimas líneas de tu relato repite algo del principio pero con un cambio radical. Esto creará una especie de eco que resonará por todo el relato, creando una vibración emocional en el lector.

Por ejemplo, describe en el primer párrafo la nieve cayendo en mitad de una noche tranquila. Al final, después de recorrer ese mundo post-apocalíptico congelado, termina con una frase del estilo: «de nuevo encerrado, con la eterna nieve flotando tras la ventana».

También lo puedes hacer con acciones cuotidianas. Por ejemplo, comienza con un hombre cenando en casa con su esposa y cierra el relato con ese mismo hombre cenando solo. ¿Qué ha pasado? ¿Ha muerto su mujer? ¿Lo ha dejado por otro? ¿Ha regresado a su planeta? El efecto es instantáneo y eso a los jurados les encantará.

5. Escribe sobre lo que conoces

Es la típica regla de taller de escritura de los 50, escribe sobre lo que conoces. Pero hazlo, incluso si eso que conoces no existe… ¿Madrid en el año 25.320? Si has estado allí —en tu imaginación—, seguro que lo conoces, seguro que puedes sacar algo.

No intentes escribir una historia sobre los niños del Serengueti si nunca has estado allí, no intentes emular lo que ves en la tele, porque seguramente acabarás escribiendo una enorme mierda.

Escribe sobre dragones, naves espaciales, planetas extraterrestres… Pero asegúrate de haberlos visitado y conocerlos al detalle antes de plasmarlos en tu historia.

Cómo ganar un concurso literario

No existe una fórmula secreta. Aquí no hay atajos. Cuentas con demasiados «factores de riesgo» como para tener garantías. Puede que hayas escrito el mejor relato de tu vida, sin embargo, puede que para el jurado no sea así.

Recuerda lo mejor es participar, ajustarte a las bases —sobre todo ajustarte a las bases—, hacer un buen relato y seguir escribiendo. Si ganas genial, pero si no lo haces tampoco tienes que darle más vueltas, sigue con lo tuyo, sigue escribiendo.

Y no dejes tu relato olvidado en un cajón, puede que no haya gustado a ese jurado en particular, pero estas cosas son subjetivas, quizá en otro lado cause furor.

Jaume Vicent Escrito por:

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