¿Deber o deber de?

En esto de la orticultura hay un error clásico que se encuentra a porrones, y es que muchísima gente lo usa mal porque nadie le ha hecho ver que existe una regla que está incumpliendo. Se trata del famoso dúo deber + infinitivo y deber de + infinitivo. ¿Cuándo debemos usar cada uno?

Pues es relativamente sencillo. Para saber cuál es el uso correcto, primero tenemos que averiguar qué significan. Y aquí entra la norma de la RAE:

a) deber + infinitivo. Denota obligación: «Debo cumplir con mi misión» (Mendoza Satanás [Col. 2002]). Con este sentido, la norma culta rechaza hoy el uso de la preposición de ante el infinitivo: X «Debería de haber más sitios donde aparcar sin tener que pagar por ello» (Mundo [Esp.] 3.4.94).

b) deber de + infinitivo. Denota probabilidad o suposición: «No se oye nada de ruido en la casa. Los viejos deben de haber salido» (Mañas Kronen [Esp. 1994]). No obstante, con este sentido, la lengua culta admite también el uso sin preposición: «Marianita, su hija, debe tener unos veinte años» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]).

Pues ahí está. Deber sin de, obligación, deber con de, probabilidad o suposición.

A tenor de la última línea de la explicación del deber de, muchos estaréis pensando: «bueno, pues ponemos todo sin el de y así siempre acertamos». Hombre, la verdad es que, además de una solución cutre y de un perezoso que te rilas, es una salida poco recomendable, pues sin duda llegará un momento en el que os encontréis con una frase en la que el uso incorrecto genere una ambigüedad que dé al traste con todo el mensaje. Y, aprovecho para recordaros, la gracia del lenguaje es que sirve para transmitir un mensaje entre el emisor y el receptor. Si el receptor no lo entiende bien… pues vuestra comunicación es una caca como el sombrero de un picador.

Aquí va un ejemplo:

María debe tener el permiso de conducción.

María debe de tener el permiso de conducción.

¿Qué? ¿Cómo os quedáis? ¿María está obligada a tener el permiso de conducción o María es probable que tenga el permiso de conducción? ¿Qué es lo que me quieres decir?

Así que no optéis por soluciones fáciles y aprendeos bien esta regla, que es muy sencilla —aunque eso no quita para que a veces se pueda complicar el asunto—. ¡Deberíais sabérosla al dedillo! Aunque puedo comprender que, para los que no son buenos memorizando, este no debe de ser plato de buen gusto.

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