Lo poco agradecido de la edición

por @Cris_MiCa

Odiamos las fiestas. Cualquier otra persona puede estar pensando ya en el puente de mayo. Bien, nosotros lo estamos temiendo. La Semana Santa ha supuesto una paralización parcial en la producción ya que la imprenta tuvo fiesta, además de una reestructuración la semana anterior, lo que ha desembocado en un retraso severo en la publicación de Moris Klaw.

Diréis, bueno un retraso, una semana, dos, qué más da. Pues da porque, además del retraso a los clientes que han hecho la precompra hace ya un mes, hay un retraso en la distribución, si no hay distribución no se emiten facturas, si no se emiten facturas no entra dinero. ¿Veis las dimensiones del mojón?

El mojón sería más pequeño si nos hubieran hecho bien los libros a la primera. Pero, no. Qué ilusos. La tirada completa la hemos mandado de vuelta porque el plastificado era deficiente, una chapuza, vaya.

Y me revienta bastante. Mucho. Además, claro está, de por el dinero, me revienta porque hemos tenido unos plazos, unas fechas, siempre ajustadas, metiendo prisas a los que colaboran desinteresadamente. Hemos traducido, corregido y editado Moris Klaw, en este caso, en vez hacer otra cosa, ¡para que luego se demore un mes!

Ver cómo los libros, además de tarde, vienen hechos un asco… La decepción y la impotencia van creciendo y te dan ganas de golpear qués y quiénes. Hay un cariño, un cuidado, un revisar y revisar… poner bien los párrafos, las mayúsculas, los capítulos, los márgenes, los títulos, el índice. Y por supuesto el diseño de la portada: ajustar, recortar, margen, milímetro de lomo, medir, agrandar el título, la opacidad de la franja… Muchos detalles técnicos para que luego venga el libro hecho una basura y los técnicos, además de hacerlo mal, lo hayan visto «mandable». Venga, hasta luego.

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Esta es la rutina con todas las tiradas, con todos los libros. Unos salen perfectos, otros no tan bien como deberían. Pero, cuando los consideramos aptos, los lanzamos al gran público con todo nuestro cariño y nuestro trabajo, habiendo pensado y teniendo en cuenta mil y una cosas, que sabemos que muchas pasaran desapercibidas. Pero con que una persona lo valore y lo aprecie al 100% nos damos con un canto en los dientes.

Hoy vengo reivindicativa. ¿Sabéis cuánto se tarda en hacer un ebook? Ya os digo que tiempo. Esta tarea además es muy susceptible de mejorar, pero con una lista de tareas pendiente kilométrica, y lo poco agradecido que es esto de lo digital, difícilmente me voy a sentar un día a aprender cómo mejorar el diseño del texto de un ebook. Sabéis que nuestras últimas publicaciones las hemos puesto en Lektu en pago libre, para que la gente aporte lo que le salga del pepino, y los que sientan curiosidad pues se los puedan descargar gratis y, cuando comprueben que mola, puedan volver a comprar otro título sin riesgo, porque ya saben lo que se van a encontrar. Pero, con el tiempo que gastamos, encontrarnos clientes habituales que lo descargan gratis por el simple hecho de que está gratis, y a cambio sí se gastan un buen dinero en otros títulos… El tiempo invertido no se recupera, y más teniendo en cuenta que, de lo que ganamos en general, Lektu, como soporte, se lleva, como tiene que ser, su parte por cedernos una plataforma (al margen del 21% de IVA de los libros digitales).

Obviamente no podemos exigir a la gente que pague si lo hemos puesto gratis. Es lógico. Pero, por otra parte, si en la editorial no entran ingresos, la editorial deja de existir. Y si un lector habitual (que, si es habitual, es porque algo lo disfruta) no te apoya económicamente mientras que sí lo hace con otros, entonces, sin quererlo, te sientes un poco mal. Dices: “muy bien, entonces ¿cómo vamos a continuar?”. No vivimos solo de ánimos y palabras bonitas. Estamos intentando sacar adelante una editorial, dedicando enteramente nuestro tiempo a ello. No tenemos una fortuna detrás que nos respalde (ni grande ni pequeña), ni tampoco otros trabajos. Estamos con una mano delante y otra detrás, no tenemos otra fuente de ingresos que no sea esta, no tenemos otra manera de vivir que no sea sacando el negocio adelante. Y el negocio no se saca adelante si no hay apoyo (económico) del lector. No podemos tampoco exigir a todo el mundo que nos dé su dinero. Cada uno tiene sus circunstancias y sus posibilidades, y entendemos que, si no tienes, no puedes dar. Así que, queridos lectores que sí nos apoyáis, ya sea de una u otra manera, os damos las gracias. Otro día hablaremos de los costes y beneficios de la editorial, por si acaso alguien piensa aún que esto es un buen negocio.

Claro, nos quejamos de los ebooks a diez euros, nosotros hacemos nuestra parte, lo subimos y dejamos el precio libre, cada uno que pague lo que pueda y considere justo. Pero luego vemos que publicaciones con precio fijo, y para nada barato, como pueden ser más de cuatro euros por cincuenta mil palabras, pues se pagan (no entro en el producto, obviamente NO estoy comparando con Canción de Hielo y Fuego).

Pero esto es un negocio muy caprichoso y poco agradecido. Apostamos por una novela, por una historia, por un autor. Y no paramos de encontrarnos palmaditas en la espalda y lametones de culo hacia el trabajo no profesional de muchos, que, como están bañados en masas de gente, pues son un éxito, aunque técnicamente (y con técnicamente me refiero al diseño y a la ortografía) sea deficiente. Y como contrapartida, un buen libro, trabajado y bien hecho, pasa disimuladamente por el camino del olvido, recibiendo alguna pedrada por el camino, por el simple y subjetivo gusto personal.

No quiero entrar en esto de las críticas y las opiniones otra vez, pero igual que los autores cuidan SU o SUS libros, nosotros cuidamos todos los que sacamos. Y que alguno no sea bien acogido es una derrota absoluta. Y qué queréis que os diga, si nos vencieran con calidad y nos golpearan en la cara con el buen hacer, pues perfecto, porque de paso aprendemos. Pero no.

Y aunque por un lado la subjetividad y los gustos personales de cada uno sean la base en esto de opinar, lo aceptaría mejor si se valorara partiendo de una base. Pero tampoco —no es que se dé por supuesto ninguna base—. La calidad literaria y técnica es un ente que te sorprende encontrarte en los libros, pero que no se considera obligatorio. Con lo cual se juzga igual un libro mal editado y escrito que un libro bien editado y escrito. Valorando malamente la trama general. Y por supuesto, en esto de las opiniones de la rama del entretenimiento, pocas veces se visualiza la obra a criticar como “el trabajo de otra persona”. Igual que es de justicia que nadie ponga a parir las funciones que realizas en tu puesto de trabajo (en tu oficina, por ejemplo) si no las estás haciendo mal, pasa lo mismo con esto. Se acepta bien un “a mí no me ha gustado”. Es tu juicio, lógicamente no se puede gustar a todo el mundo. Pero se acepta muy mal un “este es un libro malo”. ¿En base a qué? ¿A que a ti no te ha gustado?

Así que desde aquí solo pido un buen criterio. A los técnicos de la imprenta, para que sean capaces de ver el trabajo que acaban de hacer y se den cuenta de si está mal para corregirlo y repetirlo. Y al público, que guarde el sable de la mordacidad y se ponga el traje de la sensatez antes de valorar.

En fin, lo dicho, y repito: cada uno tiene que hacer su trabajo (o su parte) lo mejor que pueda y actuar con responsabilidad, y esto es aplicable a todos los ámbitos.

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